nonaufragio

“Cuando el mundo tambalea por todas partes, cuando hasta la naturaleza clama por los desequilibrios que hemos generado, cuando pareciera que sólo queda seguir luchando por la propia tajada y vivir encerrados defendiéndonos de las agresiones, es cuando se necesitan de seres que sostengan la visión del potencial luminoso del ser humano, de lo que estamos llamados a ser si vamos más allá de nuestras limitaciones, si podemos contactar con aquel centro de la conciencia humana que vibra en la unidad, la fuerza y el amor.”
(Patricia May)
Dejare que la lluvia limpie mi pecho ensangrentado, esperaré, tendré la paciencia del Maestro, quien en medio del caos me habla con silencio y con sus actos.
No volveré a recorre el Valle como un lobo estepario, y aunque los sueños se me rompan en pedazos, resistiré. No empuñaré los sables con la diestra porque no es a eso a lo que he venido.
No jugaré al adolescente disfrazado de maduro, ni a la guerra disfrazado de jinete mesiánico.
La vida inevitablemente gira, se mueve como todo ser vivo, y la nave en esos giros sabrá de obreros de buena voluntad que estarán dispuestos a trabajar sin estridencias calafateando el barco las veces que sea necesario. No importará el filo de las navajas porque los metales no hieren el alma, la vida, inevitablemente gira, y vuelve con espejos implacables.
No he venido a buscar el paraíso y tal vez por esa misma razón no es lo que he encontrado. Sin embargo encontré un mayor tesoro: la posibilidad de construirlo. Y en esta tarea me sé acompañado de seres libres y soñadores, aquellos, los que regalan su abrazo sin calcular alcances, aquellos cuya sonrisa se gesta en el corazón y su mirada en el alma. Aquellos seres son mis compañeros de ruta, con quienes nos cruzamos y distanciamos en una orgánica fabulosa, construyendo tejido fértil en el mágico proceso.
Ya los temores se baten en retirada, con su carga de oscuros personajes, que más que hacer daño, se hacen daño. Ha sido una sinopsis pavorosa, que pretendió instaurar la cobardía, zafarrancho de abandono de la nave, que el pánico apodere a los incautos y que huyan a estampida los curiosos. Nadie dijo que esto iba a ser fácil, que seríamos inmunes a nieblas y tormentas. Más bien ellas son maestras despiadadas, que examinan nuestras Luces, y la unión de las cadenas.
Ahora aprendimos de lo amargo, del extraño sabor de la incongruencia, tal vez estas piernas han temblado por el árido andar de los senderos, tal vez causó nauseas la tormenta y la opción de vomitar es comprensible. Pero el sueño no se extingue, no he venido por las condecoraciones. La razón son convicciones, de tesoros que no tienen pertenencia.
Y estamos aquí, erguidos, sin sangre ajena en nuestras manos, con la lluvia lavando las heridas, y con sueños más maduros en el alma.
nonaufragio
M.O.R.
6 comentarios:
He de esperar que de su NONAUFRAGIO no quede ningún náufrago.
Muchos pueden sentirse en el umbral del naufragio personal, y quizás a muchos nos duela en el alma ver naufragar a gente buena, gente que vale la pena, gente fraternal y de mucha sabiduría, por su experiencia en la vida.
Pero lo importante es que el buque, o el barquito manicero, se mantenga a flote. No es importante lo que lo demás piensen de nuestro barco, lo importante es navegar sabiendo que remamos al mismo puerto y con la tripulación correcta.
J.G.O.
No puedo decir si este texto es bueno o regular, simplemente porque creo que es algo que necesitaba ser escrito por tu ser y me gustó bastante a decir verdad.
Quizás paraiso no existe ni existirá, quien sabe si la Verdad existe, quien sabe si son simples artificios que crea el humano para compensar su existencia terrenal natural, nadie lo sabe en verdad, pero aunque existiera el paraiso a veces perdemos el rumbo y nuestra posibilidad de ser mejores en el momento actual, quien sabe si quizás este es el paraiso.
Antes de preocuparse de un paraiso extraterrenal creo mi propio paraiso aqui donde estoy seguro de como hacer algo. Lo demás viene después. Creo...
Un abrazo VH
El texto tiene sabor a esa limpieza y gratitud que germinan luego de un llanto puro, que deja ojos brillantes y miradas infinitamente más profundas. Tiene olor a una taza de té impregnando cada una de tus células. Tiene la sensación de explosión de aire frío a primera hora de una mañana azul.
Y me recuerda a lo que ese caballeo decía: hay que endurecerse sin jamás perder la ternura :)
Te amo pá
neruda, huidobro, mistral, alguna vez sufrieron la depresión y sintieron sus piernas doblarse y su anima en las olas del naufragio...
Orrego Roco no te rindas, y usa tu pluma cual estilete en prosas optimistas y deja que la nave que contiene todos tus años encalle en la isla de la fantasía y explote toda la ternura que te exige tu celestemarina
Ulbo
Oye Mauricio, disculpa que me salga del contexto, pero donde puedo quiero dejar claro lo livianito de mente que somos los chilenos (no hablo por todos - porcentualmente hay bajas excepciones)y ya que soy un chilenito mas víctima del poder "mediático" (para usar una palabra de moda)quiero rendir un homenaje al "general del pueblo" (se murió el paco)pero como no se mucho de este caballero, quiero pedir que alguien me de alguna razón para fundamentar mi amor y admiración por el hombre.
por siaca, reescribo una frase que vi en un muro en las calles de Santiago hace algunos años "la bota aunque se vista de sol, igual aplasta"
otra ventanita: siempre he considerado que las fechas conmemorativas son sólo una cuestion publicitaria para gente "livianita" que "agarra papa" a la primera, pero ya pasados los 45, a la larga me han hecho pensar, ...y... porqué no?
Se acerca el sia del papá, un homenaje a Don Fernando, a Mauricio, a mi papá, y a los miles de Mauricios, y miles de Don Fernando que ya no están:
El Hombre que amé
“Y como mi padre era extraordinaria e increíblemente fuerte,
yo le admiraba, porque los niños admiran ante todo la fuerza.
Y como era decidido y valiente, le admiraba aún más;
porque el valor engrandece.
Y como era activo y laborioso, le seguía sin descanso;
porque nada embruja tanto a los niños como la labor ajena.
Y como era justo y tenia la bondad enérgica y segura, sus caricias adquirían una potencia profunda.
Muchas veces, en la noche, le sorprendí despierto e inquieto.
--- ¿No duermes?
---No puedo dormir.
Solo ahora veo que cometí una injusticia y debo, con vergüenza, repararla.”
Pedro Prado
Muchas veces cuando escuché a mis amigos hablar de alguna situación o proyecto personal en que se involucraba al papá, quedé lastimosamente pegado en los pobres recuerdos que aun me atan a mi padre, el momentáneo desamparo que sentí en innumerables ocasiones se desvanecía rápidamente frente a algún pensamiento que se escabullía como urgente en mi quehacer adulto, librándome a última hora, pero librándome al fin de ese momento en que no tendría antídotos para contrarrestar las sensaciones que emergerían al darle vigencia a esa palabra mal venida que involucraba unir mi realidad con el “mi viejo”de esos amigos. Muchas veces pensé en el amigo incondicional, el que nunca tuve y que sin más se animaría a darme su mano, pero a su vez excusé mis pocos vínculos con los hombres, argumentando y conformándome al atribuirlo a la ausencia de ese hombre que debió ser uno conmigo y dejó inconclusa su compañía, la que yo merecía. Tal vez por eso me alegré cuando leí los estudios de Samuel Osberson y comprobé empíricamente con gran algazara que el 92% de sus pacientes, todos altos ejecutivos, concordaban que aun habían cosas no resueltas con sus padres, y que muchos se turbaban o lloraban al relatar los hechos. Lo que para otros significaba un problema pendiente y necesariamente a abordar, para mi significaba librarme de los fantasmas de juventud por no entender aquella palabra, o sin querer entenderla.
Me decía, de 100 hombres hay 92 con algún problema con su padre, entonces la mayoría de las veces que ellos hablaron de su viejo, sólo estuvieron fanfarroneando para sentirse superiores.
En aquellos años mis pensamientos juveniles no sobrepasaban la línea de mi propio yo.
“Cuando yo era niño, ... , pensaba como niño, juzgaba como niño, más cuando ya fui hombre , dejé lo que era de niño” escribe Pablo de Tarso, tal vez en algún momento también pensó en su padre y le sirvió de excusa para afrontar desde arriba el devenir de su vida.
La vida me ha enseñado algunas cosas, en la lejanía he aprendido a ver tras del ropaje de este padre, de ese padre, de ese hombre que no tuvo mas alternativa que dejar de ser padre, que tal vez habría llorado si hubiese sabido que no podría disfrutar del placer de abrazar a sus hijos, de besarlos, de compartir su realidad, y tener que sin mas ni menos conformarse simplemente con el vacío. Sea cual sea la circunstancia, sea cual sea la madurez de hijo, siempre el momento de la muerte llega antes de tiempo, siempre es todo insuficiente, el destino siempre nos sobrecoge con sus arrebatos .
El poeta Miguel Hernández escribió “no hay extensión mas grande que mi herida”, pero agrega “voy de mi corazón a mis asuntos”, anticipándonos que de alguna u otra forma nuestra orfandad será el examen para pasar la línea del misterio con forma de adulto, para transitar hacia el espacio vacío dejado, donde no habrá vuelta a nosotros mismos, a nuestros recuerdos, a nuestra niñez.
El Hombre, mas nítido o menos nítido vivirá en nuestros recuerdos, tal vez más de alguna vez esos mismos recuerdos arranquen una sonrisa de nuestros labios, o algún llanto.
Pero a pesar de la lejanía, cada vez me acerco mas a él, hacia el momento de desvestir nuestras emociones, al momento de ser su igual, con el tiempo a nuestro favor, nos desarraigamos para ser él y alcanzar paso a paso su lugar “dejando las cosas de niño”, la fisonomía no me deja otra opción, se me aparece en frente sin siquiera percibirlo, sin darme cuenta me olvido de mi juventud, él ya es uno mas de entre todos mis muertos y cargo sus sílabas en mi lengua, me animo a seguir el camino con otras ropas extrañas para mi, y he olvidado su voz, su figura, sin darme cuenta, estoy aquí sin mas, dándome aliento para sobrellevar una carga demasiado pesada, sin siquiera recordar esas palabras de juventud: mi viejo.
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