21/10/10


A veces la noche parece más oscura
y nos cuesta distinguir las estrellas,
sin embargo están allí,
no han dejado de brillar.
Sus destellos nos seguirán esperando
Para cuando las lágrimas dejen de coronar nuestros ojos
aclarando, serenos, la mirada.

En un par de minutos sale el sol
Iluminando todo corazón herido
allí sus rayos implacables sanarán las angustias
sincronizando, otra vez, con el viento y las aves.

Al fin así podemos darnos cuenta
trasmutando el dolor que nos desgarraba el alma
del valor de ese espacio sagrado,
que espera, paciente, nuestra decisión
de seguir construyendo,
con los más nobles elementos
el albergue inmutable
de nuestra fuerza, humildad y sabiduría.
.
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MOR

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