Solemos entrar en pánico
al recordar nuestra condición biodegradable
queremos rellenar nuestras heridas con
botox,
y sedar las angustias con algún ansiolítico
socialmente aceptado.
Convivimos a diario
con la belleza de la transmutación,
pero claro,
las lucecitas de la escena
emboban a la mente.
MOR
(FOTO: VILCHES ALTO - PRECORDILLERA DE TALCA)

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