11/8/14


El  Aroma de las Diosas



Querido neo viejo amigo,
veo que la vida te ha puesto frente a otras encrucijadas.
Que miráis la pradera, hoy desde lo alto,
y cuan lobo estepario hueles a distancia
el aroma de las Diosas.

Tamañas aventuras esperan por vos.
Te observo bien apertrechado
con vuestro sable y armadura
con el casco acerado, y el escudo
fabricado en rigurosos metales.

Cabalgáis confiado, colina abajo
con el corazón adolescente
y los sueños llenos de Dulcineas

Pero dejadme advertir algo
osado aventurero,
las verdaderas Diosas son inmunes a tus armas,
y doy por sentado que cuando cabalguéis brioso
en los valles bacanales,
parte de tus extremidades se esparcirán por el campo,
quizás al principio, sin notarlo
al fragor de la sangre de un pecho ardiente
y la testosterona anestesiando el miedo.

No toméis querido amigo esta advertencia
como una invitación a evitar el riesgo,
actitud reservada a los cobardes,
y a los teóricos de la vida.

Al contrario, ve.
Ve con tu inservible armadura plateada
y cruza atrevidamente todos los riesgos y los peligros.
Ya curarás tus heridas
con la fuerza del fuego
y la pureza del agua.

Sólo intento que  no olvidéis una pequeña gran cosa,
y es que,
cuando reconozcáis lo pueril de tu armamento
no intentéis desesperadamente empuñar otro.

Mantén siempre un corazón de noble caballero.

Reconoce tu inhabilidad
frente al misterio de sus pócimas,

y quizás allí,

quizás allí tus labios rocen,
el sabor de la ambrosía.



M : O : R


No hay comentarios: