8/8/14





Que haces ahí
temblando tras la batalla
con la mirada confusa
intentando sostener tus órganos
al interior del cuerpo

Que haces ahí
enarbolando el emblema
que flamea sin ganas,
desprovisto de gotas sangrantes.

Claro, pues antes de finalizar la jornada,
cedes.
Cedes ante la estrepitosa ruma
de antecedentes, debidamente acreditados,
que hacen inoficioso desplegar tus tropas
sobre territorio inexplorado

Y terminas rumiando tu discurso,
la fresca reinterpretación del ser,

¿Dónde reside ahora la arenga,
 del observador implicado?

Cedes, una vez más,
ante lo correcto,
ante lo evidente,
a la vieja luz de las tesis comprobables.

Retrocedes,
con la pretendida belleza de la comprensión holística
la poética del riesgo
y otro puñado de buenas intenciones.

Por lo visto,
la montaña seguirá esperando
por viajeros más osados,
dispuestos a cruzar el Valle,
despojando al Oriente del cerebro
y en un solo viaje,

arriesgar  la Vida.


M O R