obstinación,
rabias añejas, reproducidas a destiempo,
pequeños lastres forjados en odio
que se expulsan compulsivamente
y terminan , como boomerang,
incrustados en nosotros mismos,
demostrando de paso,
y descarnadamente,
que la acumulación de conocimientos
tiene poco que ver con la sabiduría.
M. O. R
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