3/10/14



obstinación,

rabias añejas, reproducidas a destiempo,

pequeños lastres  forjados en odio

que se expulsan compulsivamente

y  terminan , como boomerang,

incrustados en nosotros mismos,

demostrando de paso,

y descarnadamente,

que la acumulación de conocimientos

tiene poco que ver con la sabiduría.



M. O. R





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