Casi siempre, o quizás
siempre
subsiste el cielo
aún cuando pareciera
no ser, es.
Y bueno
no hay de qué
preocuparse
sencillamente
contemplar,
aún con la urgencia de
los angustiantes
de las alertas de los
alarmantes
y de la histeria de
los desafiantes.
Contemplar
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